
Castillo de Belalcázar
La comisión provincial de Patrimonio, dependiente de la Consejería de Cultura, aprobó el jueves pasado el proyecto básico de intervención para la consolidación y puesta en valor del castillo de los Sotomayor y Zuñiga, dirigido a la rehabilitación del recinto amurallado de la fortaleza belalcazareña. La Delegación Provincial de Cultura espera que esta fase de las obras de rehabilitación, cuyo coste se ha cifrado en más de 1,2 millones de euros, puedan comenzar en los primeros meses del próximo año. El Delegado Provincial de Cultura, Ramón López, afirmó que nos encontramos en una época de recursos limitados “aunque haremos el esfuerzo que esté en nuestras manos para poner este valor este magnífico castillo”. Igualmente, señaló que las acciones que se van a ejecutar en los próximos meses pretenden “conservar las zonas más deterioradas de la fortaleza, evitando de esta manera que puedan sufrir peligro de desplome”.
Desde enero de 2008, fecha en la que la Junta de Andalucía compró el monumento, la administración autonómica ha llevado a cabo distintos trabajos en la fortificación con el objetivo de conocer su estado de conservación, realizándose también un diagnóstico sobre las necesidades del edificio. Desde su adquisición la Consejería de Cultura ha invertido un total de 120.000 euros destinados a la limpieza, desescombro y desbroce del castillo, removiéndose unos 2.500 metros cúbicos de tierra y escombros. Igualmente, se ha llevado a cabo una excavación arqueológica en el patio de armas del edifico con la finalidad de recuperar tanto el nivel original del suelo como aquellas estancias que pudieran encontrarse soterradas. Por otro lado, se han desarrollado los trabajos de topografía, fotogrametría, fotografía y el levantamiento planimétrico del recinto amurallado y del castillo.
El castillo de Belalcázar, declarado Bien de Interés Cultural, es de estilo gótico-militar, data del siglo XV y fue construido por Alfonso de Sotomayor y Elvira de Zuñiga, primeros condes de Belalcázar. De sus ocho torres destaca la del homenaje, una de las más bellas y esbeltas de España, siendo además la más alta de la Península Ibérica con 47 metros de altura. En el siglo XVI Francisco de Sotomayor, IV Conde de Belalcázar y III Duque de Béjar, le adosó un palacio renacentista.
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